31 AGOSTO DE 2006.
Termina el mes de agosto, se termina el verano (además esta noche ha llovido), y es la época ideal para la darse el placer de estar triste, de estar melancólico (ya me pasaba siendo pequeño, cuando se acababan las vacaciones en el pueblo, y volvía todo el viaje en el coche llorando con una pena enorme). Parece que estar triste es algo negativo, pero en esta vida los mejores momentos son aquellos en los que sentimos con intensidad algo bonito, aunque nos produzca un dolor en el pecho, en el corazón o donde sea, y la verdad es que ahora mi cuerpo y mi mente sienten con toda la intensidad del mundo, con mucha fuerza, y por eso el dolor es más fuerte, pero deseaba sentir con esta intensidad, estoy VIVO!!!
La mente es muy compleja, tiene vida propia, mi deseo es poder dejar de pensar en determinadas cosas, pero aunque le ordene constantemente a mi cerebro desbloquearse, son escasos los momentos en los que no aparece en mi pensamiento. El único momento en el que me libero de esta sensación es cuando duermo, el resto del tiempo aparece constantemente, ya sea con destellos o de forma constante. El rato más intenso es cuando vengo hacia el trabajo, no sé por que, imagino por la proximidad del momento de volver a verla. Imagino que mi capacidad me permitirá a pesar de tener una parte de mi mente ocupada, poder atender el resto de asuntos personales y laborales con normalidad. Además como soy propenso a ponerme a llorar cuando me siento como en estos momentos cualquier cosa hace que me salten las lágrimas (ver a Pablo, cuando David me cuenta sus movidas, cuando veo una noticia triste en la tele, ir en la moto pensando en ella…), por lo que me paso mucho tiempo con los ojos húmedos, y tengo que poder controlarme.
Al final tengo la sensación de que mi cuerpo se debate entre las ganas que tiene de seguir “sufriendo” esta melancolía, este enamoramiento, este amor, y por otro lado las ganas de verlo todo despejado, de volver a sentir mi vida como propia, de volver a la rutina, en fin el yin, y el yang mantienen su pugna para lograr el equilibrio.
Me gustaría que lo que siento dentro de mí fuera únicamente deseo sexual, sería estupendo que sólo deseara un cuerpo, unas curvas, unos pechos, pero no es así, deseo además otras cosas, incluso deseo más esas otras cosas. En otras ocasiones he deseado un cuerpo con locura y sólo me interesaba acariciarlo, besarlo, penetrarlo, y la verdad es que es una situación gratificante, sabes lo que quieres y por lo tanto lo disfrutas, y lo disfrutas mucho. Pero en situaciones así realmente no sabes lo que quieres, o lo que quieres te produce infinidad de temores, temores que no quieres afrontar. Al final de todo el tiempo pasará, y llegaré a entender todo lo que pasa por mi mente y mi corazón.
Hacía mucho tiempo que no utilizaba la terapia del papel para desahogarme, y muchas veces no sé si esto de reflejar los sentimientos que uno tiene en cada momento es un acto de masoquismo, o sirve como liberación. Más bien parece un acto de masoquismo, pero debo ser un poco masoca, por que cundo me siento así deseo machacar mi cuerpo, tanto física como mentalmente, tal vez por agotarme y así pensar menos.
Es difícil desear cosas poco probables o imposibles, ya que te genera sensación de ansiedad y de frustración. Hasta ahora siempre decía que lo que me podía dar la felicidad es el disfrutar de aquellas pequeñas cosas que si que tengo al alcance de mi mano, saborear con intensidad los pequeños placeres de la vida, y eso es lo que debo seguir haciendo, y no disfrutando de esas pequeñas cosas que tanto me gustan, como un buen jamón, un rato corriendo, sentir el sol en la cara con los ojos cerrados, charlar un poco con ella, escuchar una canción de los secretos, abrazar,,,
Esta tarde me toca terapia, tengo partida de squash, y entre la relajación que me producirá el esfuerzo físico, y la conversación seguro que me levanto como nuevo mañana. Hay que liberar tensiones como sea.
*Corazón
Hay que escuchar a la cabeza, pero dejar hablar al corazón
El corazón tiene razones que la razón ignora
Lo que hoy siente tu corazón, mañana lo entenderá tu cabeza.
*Amor
No existe el amor, sino las pruebas de amor, y la prueba de amor a aquel que amamos es dejarlo vivir libremente
Cuando se es amado, no se duda de nada. Cuando se ama se duda de todo.
*Imposible
La única posibilidad de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá de ellos, hacia lo imposible
*Felicidad
La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar.
La felicidad es darse cuenta que nada es demasiado importante
La manera de conseguir la felicidad es haciendo felices a los demás.